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Ofrenda floral en la Puerta de los Honorables de Bilbao con motivo del aniversario del nacimiento de Ramón Rubial
 
Discurso íntegro del Secretario General de los Socialistas Vizcaínos, José Antonio Pastor
 

Compañeros, compañeras, amigos y amigas: Bienvenidos. Gracias por estar hoy aquí, en recuerdo a un vasco universal como fue Ramón Rubial.


Poco a poco estamos convirtiendo este acto en tradición y me gusta que esta zona del nuevo Bilbao sirva cada año de escenario para el homenaje que los Socialistas hacemos a quien fue nuestro presidente. A uno de los hombres más honestos, destacados y valiosos de la historia política de España.

Al llegar he visto que van muy avanzadas las obras en torno a la que pronto será la calle Ramón Rubial, que unirá la plaza del Museo con la pasarela peatonal. Creo que estamos recordando a Ramón en el sitio adecuado. Al lado de la Ría de su Bilbao, cerca de la calle que llevará su nombre y junto a la obra de Casto Solano que le recuerda con un inquietante realismo. Solano acertó de lleno al titular a su obra la Puerta de los Honorables. Un buen nombre para una gran obra y un acierto también al identificar la honorabilidad con el hombre honesto, recto y respetuoso que fue Ramón Rubial.

Cuando se recuerda a Ramón, resulta inevitable hablar de sus años de militante clandestino y de sus muchos años de cárcel durante la dictadura. Es cierto que Ramón fue un símbolo de firmeza, coraje y lealtad a sus ideas, por encima de cualquier consideración personal y en tiempos muy difíciles, pero a mi me gusta recordar siempre al otro Ramón. Al hombre del acuerdo, del consenso, al político que supo pasar de la persecución a la dirección de un país que se iniciaba en la democracia y en la autonomía.

Después de la dictadura Ramón Rubial fue el primer Lehendakari vasco que fue elegido para ese cargo por representantes votados por los vascos. Algunos lo prefieren olvidar pero yo no. Y supo demostrar desde el primer momento que los socialistas vascos somos gente capaz de gobernar desde el respeto y el acuerdo con los demás.

No hemos cambiado desde entonces. Seguimos siendo gente que pone las necesidades de la sociedad por delante de nuestros propios intereses electorales. Sí que somos un poco raritos, pero es que nunca hemos creído en eso de que, si nosotros no gobernamos, cuanto peor – mejor.

Y sabéis por qué? porque la política es una actividad que está al servicio de la gente, de las personas. Y cuando las cosas van mal le van mal a los jóvenes, a las mujeres a los jubilados, a los trabajadores y a los empresarios también.

Por eso es por lo que los Socialistas nos comportamos de forma tan “rarita” como os decía.  Por eso es por los que estamos dispuestos a llegar a acuerdos cuando éstos suponen mejorar la vida de la gente.

Sabéis que en esta legislatura si no llega a ser por los Socialistas no hubiese habido nada aparte de la famosa consulta. Nada de nada.

Hemos tenido con el Gobierno toda clase de diferencias. Puede que sea éste el Ejecutivo vasco del que los Socialistas nos hemos sentido más alejados desde los años 70. Sin embargo, hemos apoyado lo que hemos creído importante para los ciudadanos y ciudadanas  de Euskadi.

Acordamos en 2007 las medidas de inserción social para las personas con rentas y pensiones más bajas. Impulsamos ese  acuerdo que en manos del Gobierno simplemente no hubiese salido adelante. Ahora estamos a la espera de ver si el Gobierno de Ibarretxe se preocupa de acelerar su aplicación.

Hemos sido capaces también de acordar la Ley de Suelo, la Ley de Aguas y esta misma semana hemos firmado el acuerdo de la Ley de Servicios Sociales por el que la atención a las personas mayores se convierte en un derecho indiscutible de las personas. Se ha dicho que es la norma más avanzada de España, efectivamente es así. Y los Socialistas hemos estado ahí, para impulsarla primero y para aprobarla después.

Sí que somos una oposición rara, sí.

Pero amigas y amigos, esa es la forma en que entendemos los Socialistas la política: como la actividad más importante y noble para mejorar la vida de la gente. Así lo entendía Ramón Rubial y así lo entendemos siempre los Socialistas.

Sabemos que Euskadi es un país plural. Y no nos parece que eso sea algo malo. Tal vez porque nuestro mismo partido acoge personas muy diferentes y por eso sabemos respetar y valorar la diversidad.

Sabemos para qué estamos aquí, para qué pedimos el voto a los ciudadanos en las elecciones y para qué nos lo dan. No estamos al servicio de ningún mito sino al servicio de la gente. Somos partidarios de la acumulación de fuerzas pero no, como Ibarretxe, para excluir a la mitad de los vascos de la vida pública sino, precisamente, para integrar a gentes diferentes, para acordar entre sensibilidades distintas.

Todo lo contrario de lo que los nacionalistas proponen. Ellos siguen empeñados en ser los representantes únicos del pueblo vasco. Y se equivocan. Llevan décadas equivocándose, arrogándose un derecho de primogenitura que el pueblo vasco les niega elección tras elección y cada vez con más claridad.

Habla ahora el Sr. Urkullu de la necesidad de un concierto político, y así dicho parece que estamos ante una propuesta cabal y razonable pero enseguida matiza el presidente del PNV que tal concierto sería entre Euskadi y España. Un concierto en el que los vascos no nacionalistas, por supuesto, no existimos, en el que ellos hablarían siempre en nombre de todos los vascos, por más que la realidad política, social y electoral se empeñe en negar esa obsesión excluyente que forma parte de su mismo ser.

Quiero recordarle al Sr. Urkullu que el gran pacto pendiente en Euskadi es un pacto entre vascos de diferente ideología y condición y que él no está legitimado, no lo ha estado nunca, para hablar en nombre de todos los vascos. Los vascos tenemos nuestros representantes y es aquí, en Euskadi, donde hay que dejarse de ensoñaciones partidistas y llegar a acuerdos, sin trágalas ni imposiciones.
No nos quiera engañar el Sr. Urkullu con frases alambicadas y retóricas que solo esconden, con otras palabras, el mismo empeño imposible que Ibarretxe pone encima de la mesa una y otra vez.

El PNV no es el partido-guía, ni el partido hegemónico. Es más, ha dejado de ser incluso el primer partido del país. Por eso quiero decirle al Sr. Urkullu que no vamos a consentir que pretenda ningunear a la sociedad vasca y usurparle su legítima representación democrática, de la que formamos parte muchos políticos que no somos nacionalistas, por más que le pese al PNV. Incluso he de recordarles que los representantes vascos en las Cortes (Congreso y Senado) son mayoritariamente socialistas.

Se empeñan en no querer ver que no son el partido vasco con mayúsculas sino UN partido vasco, uno más, lo mismo que lo somos los Socialistas, o los Populares. Me temo que entender y ser capaces de aceptar esa normalidad está siendo uno de los principales escollos que el nacionalismo tiene para poder servir adecuadamente a este País.

Los vascos socialistas queremos precisamente recuperar el pacto que dio a nuestro país los mejores resultados políticos y sociales. El pacto entre unos vascos y otros vascos, el pacto entre iguales que Euskadi necesita ahora más que nunca para afrontar el futuro.

El País Vasco tiene un Gobierno que puede hacer muchísimo más de los que hace. Que debe hacer muchísimo más que lo que hace. Un Gobierno que no puede seguir enfrascado en sus obsesiones, que ha despreciado siempre la vía estatutaria, que ha incumplido el pacto que significó el Estatuto y que sigue en realidad, de la mano de Ibarretxe, intentando resucitar los principios de exclusión del pacto de Lizarra.

Siento que a algunos dirigentes nacionalistas les moleste tanto lo que han llamado la cantinela que los socialistas tenemos con eso de “Patxi Lehendakari”, pero a mí aquí me corresponde recordar que ese es, precisamente, el objetivo que tenemos para las próximas elecciones autonómicas.

Es lo que muchos vascos están esperando y deseando que suceda. Porque en Euskadi está habiendo un cambio evidente de ciclo, como se ha visto en las últimas citas electorales.

Un cambio que ya no puede liderar el nacionalismo, porque ni quiere ni sabe hacerlo. Un cambio que solo podemos llevar adelante los socialistas.

Precisamente con Patxi López de Lehendakari.


 

viernes, 31 de Octubre de 2008

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