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 OPINION
El empleo cualificado: una cuestión de país
Vicente Reyes
 
El Secretario de Educación de los Socialistas Vizcaínos repasa algunos datos referidos a las dificultades de nuestros universitarios para acceder al mercado de trabajo, lo que tienen dos consecuencias. De un lado el alto porcentaje de fuga de los profesionales mejor preparados, especialmente los de carreras técnicas y experimentales, (el famoso I D i) y la enorme frustración de los muchísimos titulados que tienen que aceptar empleos por debajo de su cualificación.
Vicente Reyes señala el despilfarro de recursos que conlleva esta situación y la necesidad de que el Gobierno Vasco lidere iniciativas para atajarla.
Publicado en el diario El Correo el 21 de setiembre de 2008
 

Durante los últimos años, la excelente coyuntura económica ha propiciado un nivel de empleo muy bueno, especialmente para los universitarios, reflejado en una encuesta realizada por Lanbide a los titulados en la UPV/EHU en 2004. Estas personas presentaban a finales de 2007 una tasa de empleo del 89,8%, aunque conviene matizar que este porcentaje engloba cualquier tipo de ocupación incluidas las prácticas/becas universitarias (13%). 
Al desgranar aspectos concretos de ese empleo, llama la atención que trabaja fuera de Euskadi el 14% de los ocupados de esa promoción que son originarios de la Comunidad, de los cuales, el 1,7% lo hacen en el extranjero. Es un mal dato, aunque no escandaloso, que muestra la incapacidad del mercado laboral vasco para absorber a un porcentaje significativo de nuestros universitarios, los jóvenes más preparados, en unos casos por puestos de trabajo insuficientes y, en otros, porque esas personas encuentran fuera un desarrollo profesional o científico de mayor proyección. Todo ello con el agravante de que los titulados en carreras técnicas y en las experimentales son los que más se van, precisamente los más relacionados con la I D i empresarial, la espina dorsal del cambio productivo necesario para mejorar la competitividad de nuestras empresas.
Esta fuga de recursos se produce, además, en un momento de fuerte disminución de la población, causa de que en la UPV/EHU, en 2004 se hayan titulado 2.780 personas menos que sólo cinco años antes. ¿Cuál hubiera sido el porcentaje de “emigrados universitarios” si esta reducción por natalidad no se hubiera producido? Lo que es indudable es que nuestro sistema productivo e investigador está paliando, con la disminución de la población, su incapacidad para absorber a los universitarios vascos, pero este hecho no evita -al contrario enmascara- un problema estructural de disminución de la población activa que dificultará el desarrollo futuro de nuestra economía.
Con todo, los datos de este estudio ponen de manifiesto uno de los mayores problemas respecto a la calidad del empleo de los titulados y del cual no suele hablarse: la ocupación de puestos de trabajo de nivel muy inferior al de sus estudios. Así, unos 1500 titulados en 2004 en la UPV/EHU, el 23% de los que trabajan, tres años después de haber acabado sus carreras se ocupan en empleos que no exigen una formación universitaria y, de ellos, más de 1000 ni siquiera trabajan en puestos que correspondan a un nivel de formación terciaria.
El efecto de este despilfarro de recursos humanos empeora con el tiempo porque la experiencia indica que después de tres años desde que un titulado acabó la carrera sin haber trabajado en el campo de su especialidad es muy difícil que consiga un empleo vinculado a su formación. A la vez, constituye una fuerte ineficiencia del sistema en cuanto a la rentabilidad de los recursos públicos utilizados en la formación de esas personas y, desde el punto de vista personal, una frustración que en muchos casos incide en la adaptación al trabajo de nivel inferior a su formación. Y, sin embargo, no existe ningún programa institucional para recuperar a esos universitarios que han ido quedando como dependientes, administrativos, etc., a pesar de que en cada promoción suponen en torno al 20% de los titulados empleados.

Y en el sentido que ya he apuntado, el efecto de esa disminución de la natalidad que ha sido un bálsamo transitorio para la inserción laboral de los titulados universitarios será, está siendo ya en algunos sectores productivos, un grave problema que se agravará por el aumento de jubilaciones debido al envejecimiento de la población. La matrícula en la UPV/EHU seguirá disminuyendo durante los próximos seis años, y el Observatorio del Mercado de Trabajo del Gobierno Vasco prevé que la población ocupada en Euskadi disminuirá en un 19% para el 2015, año en el que habrá unos 190.000 trabajadores menos que ahora. Toda una carga de profundidad para nuestro sistema productivo que puede producir una disminución de la actividad industrial y, en cascada, problemas al sector comercial y de servicios: Conviene no olvidar que el desmantelamiento de este tipo de empresas tiene un coste fácilmente asumible para sus propietarios cuando la actividad se retrae significativamente.
En cuanto a la situación específica de las mujeres, presenta una mejora continua. En la promoción de este estudio suponen ya el 61% del total de titulados, con tasas de empleo y paro similares a las de los hombres, pero sesgadas por género en la elección de campo de conocimiento: tienen más presencia en casi todos los campos de actividad llegando a ser el 87% en el campo de la salud, pero únicamente el 27% en las carreras técnicas. A esta desigual distribución en campos de conocimiento se debe fundamentalmente que, en conjunto, la calidad del empleo femenino sea significativamente menor que la del masculino, presentando porcentajes inferiores en cuanto al empleo estable, puestos de dirección o en la cuantía de los ingresos, pero es de resaltar que esas diferencias no se mantienen en cada titulación, salvo en las retribuciones, especialmente en el campo económico-jurídico en el que las mujeres ganan menos que sus compañeros de carrera.
En todos estos datos afloran serios problemas estructurales que debe abordar el Gobierno Vasco, pero que difícilmente puede resolver solo y menos en una época de estancamiento económico que afecta especialmente a los países occidentales. En los próximos siete años, la disminución del número de personas en edad laboral, junto al aumento de la necesidad de personal cualificado, deberá abordarse con políticas cuya base sea compartida política y socialmente. El Gobierno Vasco tiene la responsabilidad de liderar un proceso de diálogo que incluya a partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicales para buscar un consenso con perspectiva de país sobre las líneas básicas de actuación en política de empleo,  formación e inmigración. Para ello, se necesita dedicación y un clima social constructivo, o lo que es lo mismo: priorizar estos asuntos en las tareas de gobierno y gobernar sin generar desconfianza ni crispación.

Vicente Reyes Martín
Secretario de Educación de la Ejecutiva del PSE-EE de Vizcaya

lunes, 22 de Septiembre de 2008

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